• Ser, hacer, pensar
    Catalina Fuster
    Psicóloga y Coach

Y tú, ¿dices lo que quieres que los demás no hagan?

Y tú, ¿dices lo que quieres que los demás no hagan?
Objetivo CLM
>> Lun, 13/02/2017 Sociedad Región

Tal vez estas imágenes pueden parece un jeroglífico, pero tienen mucho sentido con respecto al tema que vamos a tratar hoy. Tanto si eres una persona responsable de un departamento,  jefe de equipo, un directivo/a, un padre o madre o cualquier ejemplo más que se nos pueda ocurrir de personas que colaboran, que interactúan con otras, dando indicaciones y comunicando instrucciones: existe cierta tendencia a poner la atención de los demás en aquellas cosas que no se quiere que hagan, en algunas conductas que se considera que no son adecuadas, sea en los casos que sea. Es una práctica más común de lo que pueda parecer: “no me gusta que hagas esto”, “sería bueno que no hicieras…”, “hazlo como tú creas, pero que no sea ….”

Puede que hayas usado estos enunciados en alguna ocasión, o que los hayas escuchado de parte de alguna persona con quien colaboras frecuentemente. Este tipo de argumentos consiguen el efecto contrario al que pretenden conseguir porque lo que hacen es enfocar la atención en lo negativo, para que el otro esté pendiente, con lo cual, es lo que su mente va a ir buscando.

Sabemos que la atención de las personas es un mecanismo selectivo, es decir, no podemos prestar atención a todo lo que nos rodea de forma infinita, captamos una cantidad limitada de información y vemos aquello que para nosotros es significativo en un momento determinado. Para que sirva de ejemplo, seguramente nos habrá ocurrido que si nos hemos decidido a comprar un coche, ese modelo o esa marca pasa a ser el que vemos con mayor frecuencia; si decidimos ir de viaje a algún sitio, parece que en las conversaciones de viajes hay más gente que ha pensado en ir a ese sitio. Así pues, cuando se nos dice que no hagamos algo, la atención se enfoca en detectar ese algo y, por tanto, aumentamos la probabilidad de hacerlo porque es lo que estamos buscando ver o experimentar.

Lo positivo de esto es fácil de prever, si la atención funciona así, será mucho más fácil y efectivo, decir lo que queremos que ocurra, lo que pretendemos que lo otros hagan porque la atención irá en busca de ello y lo producirá con mayor facilidad. Si le decimos a alguna persona lo que nos gusta que haga, lo que consideramos que se le da bien y que resulta eficaz para el entorno, estamos provocando que enfoque su atención en eso y que lo genere con mayor frecuencia.

No cabe duda que funciona, que es una estrategia de lo más rentable en todos los sentidos, poner la atención en lo bueno, en lo que nos gusta y en lo que nos sirve, para que así haya más de eso, para que lo negativo se quede en algo mínimo y pase casi inadvertido. Y ahora pregúntate si eres de las personas que dicen a los demás lo que quieres que NO hagan o si les dices lo que quieres que hagan, les ayudas a generar la visión de sí mismo haciéndolo y la satisfacción que eso les puede generar. ¿Dónde quieres enfocar la atención y la energía? Tú decides.

catalinafuster.com | Psicóloga y Coach

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